Para llevar una vida saludable y adquirir buenos hábitos, hace falta arte y salero para no perder la ilusión y el ritmo. Por suerte, gracias a "Salud con Arte", está a tu alcance adoptar las buenas costumbres. De la mano de alguien como tú, con conocimientos de Medicina y mucha motivación para transmitir lo que te hace falta para conocer tu cuerpo, controlar tu peso, comer bien y sentirte mejor.

Espero que te guste.

31 de agosto de 2013

Rico y fácil

En este blog voy a publicar dos tipos de recetas: las recetas de comida sana para tu día a día, con verdura, sin grasa, completa, y las recetas de los caprichos que te podrás permitir los fines de semana si el resto de la semana haces deporte y comes muy bien.

Hoy es el primer sábado del blog, así que voy a daros la receta de mi pasta fresca. Lo bueno de hacer tus propios ravioli, es que sabes que puedes usar cualquier relleno que se te ocurra, e ir innovando cada vez que los hagas. Yo ya los he rellenado de espinacas, pollo al ajillo y de requesón con jamón y setas.

Ya te hablaré de los hidratos de carbono, pero quiero que tengas presente cuando cocines esto, que es altamente recomendable comer pasta, ya que está compuesta, principalmente, de harina, que es un hidrato de carbono de absorción lenta, que aporta energía pero es más sana que los hidratos de carbono como el azúcar (absorción rápida). Los farináceos (harinas, arroces...) tienen que ser el 50-60% de una dieta equilibrada.

La diferencia entre la pasta habitual que cocemos y que viene en una bolsa, deshidratada, y la pasta fresca, es el huevo. Ésta última está hecha con huevo, y se hierve estando recién amasada, con lo que se hace en un par de minutos. Una buena pasta fresca debe ser saboreada al máximo. Así, ¡que empiece el espectáculo!

RECETA DE PASTA FRESCA

Hay una proporción muy sencilla de recordar que te servirá de ahora en adelante para preparar todas tus recetas de pasta fresca (espagueti, ravioli, tortellini...). Es la siguiente: para cada 100gr de harina, añadir un huevo.

Para 4 personas:
  • 300gr de harina de trigo.
  • 3 huevos medianos a temperatura ambiente. Si los acabas de sacar del frigorífico, ponlos en un cuenco y mételo en el microondas, en la función de descongelar, solamente unos segundos, hasta que, cuando los toques, no los notes fríos.
  • dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra.
  • una cucharadita de sal.


Pasa la harina a través de un colador para que esté libre de grupos y sin apelmazar (se llama tamizar la harina, también se hace mucho en repostería con la harina y el azúcar glas, así la masa sale más jugosa) y vértela en un bol. Forma un cráter en la harina, e introduce en el interior del mismo los tres huevos. 

Con la ayuda de una lengua de plástico o una simple cuchara de madera, mueve la harina de los bordes hacia el cráter, hasta que se integre todo. Añade el aceite y la sal y sigue mezclando. Cuando te cueste seguir con ello, tienes dos opciones: puedes amasar a mano esparciendo harina en una encimera, o puedes usar una batidora-amasadora, las hay muy baratas, la mía la compré aquí Amazon

Amasar hasta que esté todo bien integrado, si la masa está pegajosa, puedes añadir harina (no te pases, será suficiente si la esparces por la encimera y amasas sobre ella, o bien si te impregnas las manos con la harina y tocas la masa hasta que deje de pegarse en tus dedos). Puede que esté pegajosa porque los huevos que has usado son grandes y no medianos, no te preocupes, pon harina, simplemente. Quizás tu problema sea que está demasiado seca, entonces tendrás que añadir agua (también con cuidado).

Le irás cogiendo el truco. Si repites la receta, cada vez te saldrá mejor.

Haz una bola con la masa y envuélvela en plástico de cocina. Yo la dejo en el bol de antes e introduzco éste en el horno, con una función especial que usa un ventilador a 38ºC. Es simplemente para que esté cálida pero no caliente, y conserve su humedad envuelta en ese plástico. Al menos déjala reposar en un lugar cálido durante 1 hora.

Después de haberla dejado reposar, divide la masa en cuatro partes y mantén cubiertas las tres partes que no vayas a usar inmediatamente, porque de lo contrario se secará su superficie y perderá flexibilidad.

Es fácil, ahora sólo tienes que esparcir más harina por la encimera o cualquier campo de trabajo que uses y también por la superficie de la masa. Usa un rodillo para extenderla. Mueve el rodillo en sentido vertical y de forma longitudinal, luego coge la masa por los extremos y dale un giro de 90º, cuando esté en sentido horizontal, vuelve a esparcir harina en la superficie de la encimera y de la masa y repite el mismo gesto (mueve el rodillo en sentido vertical y de forma longitudinal). Así hasta que la masa esté uniformemente extendida y fina (la masa engorda cuando se cuece, así que deberás extenderla y dejarla fina).

Repite lo mismo con cada porción de masa.

A partir de ahora tú eliges qué hacer con la masa. Yo en este punto, la corto en cuadraditos con un cuchillo, los emparejo y pongo en el centro de uno de ellos el relleno que quiero, luego coloco su pareja sobre el primero y aplasto los bordes con un tenedor, como si fuera una empanadilla. Pero puedes cortar las láminas de masa en tiras y hacer tallarines o lo que te apetezca. 

Llena de agua una olla amplia y cuando esté hirviendo pon un chorreón de aceite y una cucharadita de sal en su interior.

Cuece la pasta durante 2 minutos. No te pases, es mejor que estén "al dente".

Aunque sea simple, una de las mejores formas para comer esta pasta fresca, es con un chorreón de aceite de oliva virgen extra por encima de la pasta y sal.

¡Buen provecho!



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